En una época en la que la velocidad, las pantallas y la presión social también marcan el ritmo de la infancia, la Escuela Infantil Bichejos de Valdebebas impulsa un modelo educativo basado en el amor, el respeto por los ritmos evolutivos de cada niño y el conocimiento científico para sentar las bases de niños más felices y exitosos.
Con este propósito, Liz Torres, CEO de la escuela, y Ángela Gómez, directora, presentaron “Creciendo juntos con amor y ciencia”, un libro que reúne años de experiencia y aportaciones de la neurociencia, la psicología positiva, y la disciplina positiva. El libro forma parte de Impronta by Liz Torres, marca de esta empresaria venezolana-española que desarrolla herramientas para enseñar a las personas a ser más felices. También nace de Impronta Felizmente, el programa propio de educación para la felicidad que se aplica exclusivamente en Bichejos.
“Esta obra, exclusiva para familias de Bichejos, es una guía muy humana que busca ayudar a las familias a comprender la filosofía educativa de la escuela y acompañarlas en el desafío de la crianza en una etapa que deja una profunda huella”, explicó Liz Torres. El acto lleno de familias, ilusión y gratitud, fue una celebración del recorrido y valor de una comunidad educativa construida sobre el vínculo, la confianza y la convicción de que cada niño posee un potencial único: “Este libro es también una forma de agradecer la confianza que las familias depositan en nosotros y una invitación a convertirse en protagonistas del proceso educativo de sus hijos”, destacó Ángela Gómez.
Bichejos se define como un segundo hogar para sus familias y promueve un modelo centrado en la conexión humana. En sus aulas, alejadas de los dispositivos electrónicos, los niños desarrollan vínculos seguros, exploran, juegan, fortalecen su autonomía y adquieren recursos emocionales para ser más felices, conseguir sus objetivos y afrontar la frustración, los límites y la convivencia: “Estamos impulsando la educación que muchos padres soñamos para nuestros hijos: una educación consciente, respetuosa y profundamente humana, capaz de responder a las necesidades reales de la etapa y despertar e iluminar la chispa natural de nuestros niños”, afirmó Liz Torres.
La presentación concluyó con un mensaje de Ángela Gómez dirigido a aliviar la presión que sienten muchas familias: “los niños no necesitan padres perfectos, sino presentes, disponibles, capaces de conectar con ellos y desde allí acompañarlos, guiarlos con amor y poner límites. Disfruten del camino, porque la infancia pasa más rápido de lo que imaginamos”.
Más que una presentación, la jornada se convirtió en una declaración de principios: acompañar con amor, conocimiento y respeto es la base para formar generaciones más felices, exitosas, capaces de construir una vida plena y dejar su impronta en el mundo.


